febrero 15, 2018

Apoyar a "El rey va desnudo"

Después de 14 años de hacer este blog y de 9 años de publicar los vídeos de canal "El rey va desnudo", he lanzado al fin una campaña de micromecenazgo en apoyo del canal "El rey va desnudo" que también representa un apoyo a "El retorno de los charlatanes" y a "No que importe", los dos blogs que escribo. La idea es poder dedicarle recursos de producción al canal y llevar a cabo varias ideas que han estado rondándome durante varios meses, para lo cual necesito también comprar el tiempo necesario para dedicarme a ello.

Espero contar con el apoyo de los lectores que durante tantos años han hecho que este blog y el canal de YouTube tengan cierta relevancia y consigan despertar inquietudes, levantar cejas y hacer que se enfaden algunos, lo cual también es bueno.

febrero 02, 2018

Las herejías de ayer


Algunos lectores se han dado cuenta de que este blog está en animación suspendida como un viejo personaje de cómic, haciendo tic-toc de vez en cuando con los vídeos de El rey va desnudo, que sin embargo con frecuencia se me olvida poner por acá (o simplemente tocan temáticas que no son las de este espacio).

Pero hay un vídeo reciente que tiene que ver con cómo eran las cosas cuando nació El retorno de los charlatanes el 29 de enero de 2004, hace ya 14 años, y que motiva esta reflexión. Es éste.




Ayer, efectivamente, las supercherías contra las que uno combatía eran más inocentes, es cierto, y las actualmente de moda son notablemente tóxicas y mucho más serias.

Pero hay otro elemento a tener en cuenta: antes éramos los herejes y hoy ya no lo somos. Muchas de las herejías que nos atrajeron los odios más feroces hoy son comúnmente entendidas como chifladuras de baja estofa. Y eso es un éxito colectivo innegable. Lo comentaba ayer en un tuit medio en broma medio en no tanto:


Cuando Pedro Amorós encabezaba un delirante grupo de lunáticos, "el" Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas que más o menos se había expropiado para su uso y disfrute el cuento de "Las caras de Bélmez" y tuvo el infinito descaro de amenazarme con una demanda que sigo esperando (soy paciente, de esto hace apenas 14 años), el tema de las caras era más o menos tomado con seriedad por muchos medios. Como las psicofonías, los avistamientos de ovnis, los fantasmas y otras historias. Los videntes no pagaban gruesas cantidades por tener espacios nocturnos en la televisión para desplumar incautos, sino que eran personajes pagados por la televisión -digamos- normal: Rappel, Aramís Fúster, Octavio Aceves y otros impresentables de esta laya eran "famosos", y todo tipo de personalidades se adscribían públicamente a creencias extravagantes y descabelladas.

El que se metía con la videncia, las caras de Bélmez, la homeopatía, los fantasmas y demás era un hereje, por supuesto.

Diario de Jaén, 20 de octubre
de 2004. Las caras eran el gran negocio.

Pero era aún más hereje cuando tocaba a otros ídolos de la percepción popular: la homeopatía, la "nueva medicina germánica", la herbolaria, el veganismo militante, Greenpeace, Jodorowski, el indigenismo neocolonialista, las afirmaciones de los gurús indostanos, el discurso de Podemos, los medios de comunicación a derecha e izquierda, la acupuntura, etc.

Un aspecto relevante del pensamiento crítico y racional es, precisamente, que no se puede aplicar a una sola faceta de la experiencia humana. Es como oir. Cuando a un sordo se le reintegra el oído con un implante coclear, por ejemplo, no oye sólo parte de lo que lo rodea, su nueva herramienta sirve para todo y la curiosidad lo lleva a oir desde música variada hasta el graznido del cuervo, el sonido de una motocicleta, el roer de un conejo en una zanahoria, el goteo de un grifo, los gritos de los niños en el parque, el siseo al frotarse las manos...

De hecho, siempre he creído que promover el pensamiento crítico sobre lo que parecen tonterías como los platillos volantes y los tarotistas es una acción política porque una vez que alguien sabe aplicar el cuestionamiento a las barrabasadas que puede decir un invitado de Íker Jiménez (que en una época era visto como bastante menos friki), no podrá sustraerse a cuestionar lo que le digan sus jefes y su sindicato, la televisión, los publicistas, sus amigos y los políticos. El pensamiento crítico es una herramienta sin fronteras. En esto estuvo de acuerdo conmigo, para mi enorme júbilo (no lo disimulo) Paul Kurtz, con quien lo pude analizar por última vez allá por 1992, en una reunión de humanistas en Amsterdam.

Paul Kurtz, fundador de CSICOP (hoy CSI), ECSO, IEHU
y el CFI una de las mayores fuerzas del pensamiento
crítico, humanista y racional

Y este proceso se ha visto en todo nuestro entorno social.

A fuerza de insistir y repetir lo mismo (a contrapelo de los que dicen que ya no hay que seguir repitiendo lo mismo, como si una sola vez bastara para cambiar tendencias sociales), de suicidios homeopáticos y de exhibiciones y vídeos, más y más personas abrieron los ojos. De una farmacia de Madrid que a modo de la aldea de Astérix se negaba a expender homeopatía por entender que era un embuste (y sus colegas farmacéuticos además la impugnaban) pasamos a una organización creciente de farmacias que echan la homeopatía de sus estantes. De cátedras pagadas por Boiron, el gigante francés del embuste homeopático, pasamos a su expulsión de los campus universitarios y, cada día más, de los colegios médicos.

No diré que nada de eso, nada, sea un logro de este blog. Es de mucha gente, sobre todo de los que necearon cuando nadie les daba espacios, antes y después de que yo empezara a buscarme enemigos por aquí, cuando "promover el pensamiento crítico" sonaba a un hobby algo maligno, cuando se hacían revistas marginales que luego pasaron a ser blogs marginales que poco a poco adquirieron cierto número de lectores. No menciono a nadie para no excluir a nadie que debería estar mencionado.

Mejores personas entraron en liza, con más conocimientos, con más preparación, como los científicos que antes consideraban -con buenas razones, no por necios ni por tontos- que no debían involucrarse en debates que parecían de bastante baja estofa. Además, los que sí se interesaban por participar se veían desalentados por sus propias instituciones académicas que, además de pensar que cualquier actividad no académica era inadecuada para sus investigadores, casi no ofrecían créditos académicos por la labor divulgativa. Esto ha cambiado. Las universidades hoy ven el valor de la divulgación a varios niveles, apoyan a sus científicos y las voces se han multiplicado poderosamente, sacando además a la luz pública muchos debates, como los de las vacunas, los transgénicos, la quimiofobia y el curanderismo.

Durante muchos años, por ejemplo, dos o tres veces por año me llamaban de los medios de comunicación para ver si no conocía yo a un catedrático, de preferencia con doctorado, que quisiera ir a un canal de televisión a debatir con un chifladito que decía que veía el futuro, curaba con pases mágicos o estaba en contacto telepático con los seres de Alfa Centauri. Yo les explicaba que primero debían tener un catedrático que validara las chifladuras de su último hallazgo y con ése sí que debatiría un científico, pero pedir a un doctor en física para ponerlo al mismo nivel que un mascapiedras que decía que los aviones lo fumigaban y por eso era tonto... pues resultaba ofensivo.

Luego a veces me invitaban a mí a hablar y de lo que decía publicaban poco o nada. Alguna vez, un programa de Mercedes Milá gastó en llevarme en avión a Madrid, darme de comer, moverme con chofer y entrevistarme durante tres horas para luego devolverme a Asturias... pero nunca se emitió ni un suspiro de esa entrevista.

Las herejías de ayer hoy están a debate en los medios. Greenpeace ya no es intocable. No lo es la homeopatía. No lo son los charlatanes depredadores del cáncer. No lo son los medios de comunicación. No lo es el ecologismo político ni el posmodernismo relativista. No lo son ya ni los mesías de 2014, cuando criticar a Podemos era visto como lo más horrible que nadie podría hacer.

No existe la costumbre del cuestionamiento, pero se han dado pasos.

La Sexta ayer y hoy con el peligroso embustero Txumari Alfaro
Hace pocos días me llamaron de un diario local ante una serie de noticias publicadas sobre unos charlatanes que hicieron uno de sus muchos aquelarres para captar ingenuos a quiénes decirles que les curan el cáncer con cualquier chorrada. El periodista me preguntaba si ahora había un boom de estos curanderos.

Le tuve que decir que no, que son los mismos que mucha gente lleva denunciando más de 20 años. En particular, a Txumari Alfaro yo lo empecé a mencionar en la sexta entrada de este blog, cuando estuvo en el entonces famoso progtrama "Crónicas marcianas", cumbre de la telebasura española, y lo volví a repasar en 2008 cuando La Sexta, canal que ahora denuncia indignado las chuminadas del curandero, le dio un programa de televisión para difundir su peligrosa basura pseudomédica.

Lo que ha pasado es que, ahora finalmente, los medios de comunicación que padecemos en España se han dado cuenta de lo que ha estado pasando bajo sus narices durante décadas. Y qué bueno. Bienvenidos aunque lleguen a media fiesta.


Las cosas han cambiado, sí. Por suerte. No que se haya resuelto nada, simplemente hay tendencias diferentes. Hoy renacen los terraplanistas pero al mismo tiempo universidades y espacios públicos se guardan mucho de abrirle sus puertas a pseudomédicos denunciados. No es como cuando la organización colegial de médicos de Madrid le dejaba espacio a Joe Dispenza o el Colegio Jovellanos de Gijón albergaba al tóxico Josep Pàmies.

Y en parte es por eso que le ha entrado la modorra a este blog. Me dediqué a escribir tres libros que me han llevado a escribir otro en el que ando atrasado, y a tener dos más abocetados para seguir, lo cual es mucho trabajo que, además, si se nota, se hizo mal y, si se hace bien, al lector no le parece trabajo, paradoja enorme. Me he empeñado más en algunas cuestiones de sociedad y política que toco en el blog hermano No que importe por las propias urgencias de la realidad. He dedicado más tiempo a los vídeos de YouTube porque alcanzan a un público joven y porque hoy hay, por fortuna, muchos blogs sobre ciencia y pensamiento crítico, pero por desgracia en YouTube sigue dominando la estupidez, la manipulación demagógica y el embuste con poco contrapeso, así que uno va a donde está la batalla.

La realidad cambia, uno cambia. No pienso sin embargo que El retorno de los charlatanes haya finalizado su ciclo, simplemente vive a otro ritmo. Sirve además como lugar donde están explicados muchos embustes, temas y personas, donde perviven las denuncias de muchos años y a donde, lo sé por las estadísticas, la gente sigue acudiendo a enterarse de una visión distinta respecto de asuntos muy graves como el de la Banca Tríodos, que también emprendió su persecución contra un servidor. Son, con ésta, 484 entradas, obviamente disparejas, algunas ya obsoletas y otras sin duda vigentes.

Así que el blog vive, pero bajo las condiciones de 2018 y en otro modo y velocidad, que no son las de 2004. El lector será benevolente y lo comprenderá, estoy seguro. Y si no me lo acepta a mí, que se lo acepte a Mercedes Sosa.

Seguimos.



noviembre 29, 2017

A la mierda tus pruebas

Órbita Laika es un programa con una historia dispareja en la televisión pública española, pero en sus inicios demostró que se podía hacer una divulgación razonablemente clara y entretenida con ideas propias. De sus momentos memorables eran las canciones que hacía semanalmente Ángel Martín, y una de ellas alcanzó un nivel extraordinario: "A la mierda tus pruebas".




El rapero

Desafortunadamente, también en el terreno de la música (o cosas parecidas a la música), Órbita Laika, ya sin su creador, elenco y presentador originales, ha decidido poner las cosas de cabeza al incluir en su más reciente emisión un rap de un personaje llamado "Nach", Ignacio Fornes, que recorre el mundo difundiendo charlatanería, pseudociencia y conspiranoia. El recitativo dice cosas como las siguientes:

Crees que eso que comes te dará el sustento, 
Que algo creado en plantas de refinamiento es alimento.

Pues no, nada "se crea" en plantas de refinamiento, sólo se refina (nada se crea ni se destruye, sólo se transforma, sorpresa). Si bien los nutricionistas recomiendan más los alimentos no refinados (harinas integrales en vez de blancas, por ejemplo), esto no significa que los "algos" refinados no te den sustento. Esa idea acaba promoviendo estupideces gravísimas como la creencia de que tales alimentos son "venenosos" o que son la causa de enfermedades complejas como el cáncer. Y algunos procesos de refinación, como el de quitarle el gluten al trigo, es buena cosa para quienes padecen celiaquía, por poner un caso.

Crees que eso que estas bebiendo te nutre y te hidrata 
Que esa lata de refresco no te mata lento. 

Si te perjudica probablemente es por su contenido en azúcar, que, refinada o no, en dosis elevadas tiene efectos negativos para la salud. Pero efectivamente te puede nutrir e hidratar con algunos de sus componentes aunque con otros pueda -en dosis altas- causar o agravar ciertos trastornos. Para matarte hace falta más que un refresco.

Solo intento comer crudo, 

Aquí te estás poniendo en peligro más que si comieras alimentos refinados y refrescos. Porque si bien las dietas veganas o vegetarianas son nutricionalmente viables y pueden ser muy sanas, el "crudismo" no lo es. El ser humano no puede absorber muchos nutrientes que están en los alimentos crudos y que sí se pueden aprovechar (se hacen "biodisponibles", dicen los científicos ésos raros) si se cocinan. Por eso ya algunos antiguos defensores de la dieta crudista se han declarado culpables de poner en peligro las vidas de niños, como la salvaje Marilyn Bodnar en Australia.

Dudo de ingredientes químicos,

Tienes un problema, Nach. No hay nada que no sea un ingrediente químico. Toda la materia del universo, de todo el universo, es química, hecha con los elementos químicos de la tabla periódica de los elementos. No hay sándwiches de pelo de unicornio, ni batidos de caspa de gnomo ni pizzas de alas de hadas. Si no sabes qué es la química, deberías dedicar más tiempo a informarte y menos a desinformar a quienes te escuchan. Porque poesía no eres tú, pero química sí que eres. Todo tu dudoso tú.

Busco algo que sepa a comida y no a dentífrico. 
Todo es transgénico en la dieta occidental 
Me sienta mal, 

Hombre, pues no. Casi nada es transgénico. De hecho hay muy pocos cultivos transgénicos y si vives, como parece, en España, el único transgénico que tienes a mano es el algodón con el que están hechos los euros con los que cobras tus melopeas. Pero en tu dieta como europeo, nada, ni un solo producto es transgénico. ¿No lo sabías? Pero mira cómo asustas a la gente, que además, si supiera qué son los organismos genéticamente modificados, ni siquiera les tendría miedo. Pero la información debería provenir de expertos y no de raperillos que además tienen sus problemas con la métrica, que eso también sienta mal.

Y no te comas la pasta de dientes.

Con excesos de sal y grasa artificial.

La sal es mala en exceso, te apuntas el primer acierto. Pero oh, horror, la "grasa artificial" no existe. Que te la inventes porque si no no encuentras nada con qué rimar (te recomiendo el Diccionario de Rimas M&E, que te puede ayudar a que parezca que sabes español).

Y es que, 
Odio el efecto que provoca la cola y la coca, 

¿La cola? ¿La inocente nuez de cola? ¿Qué efecto produce? Incomparable con la coca, por supuesto, la planta a partir de la cual se obtiene cocaína, que es un azote mundial y la base del narcotráfico con todo el dolor, muerte y ruina de países enteros que conlleva. Si intentas sólo usar a la Coca-Cola para ganar aplausos, resulta un poco absurdo porque dices que...

La peor droga el tabaco que ni te coloca.

¿Cómo fue? ¿Son mejores que el tabaco las drogas que te colocan, Ignacio? ¿Cómo es eso? ¿Tú tienes puta idea de lo que estás diciendo? Ya, qué pregunta. Pero no, si te atienes al conocimiento científico, muchísimas drogas que "te colocan", como la metanfetamina, la heroína, el crack, la escopolamina, el AH-7921, la flakka, el krokodil y los inhalantes que acostumbran los niños de la calle de América Latina son bastante peores que el tabaco.

Harinas, aspirinas, 
No imaginas las toxinas. 

Tú te las imaginas sin saber, porque te apuesto un millón de dólares contra un regreso tuyo a la primaria que no puedes mencionar una sola toxina que tengan las harinas comerciales o el ácido acetilsalicílico (es el principio activo de la aspirina, te aclaro). Es más, dudo que puedas definir "toxina" sin acudir a Internet. Y cuando veas que la definición es "el veneno que produce una bacteria, una planta o un animal", a ver cómo justificas el versículo. Que sí, que rima, pero...

Los supermercados son como campos de minas. 

Por el contrario, como se ha demostrado ampliamente, los alimentos a los que tenemos acceso hoy en día son mucho más seguros de los que hemos tenido en toda la historia humana. ¿Sabes por qué? Porque conocemos sus peligros gracias a la ciencia y disponemos de métodos y leyes para garantizar el buen estado de los alimentos que consumimos. Es obvio que historia tampoco sabes. Pero provocas miedo para hacer el héroe (ellos nos quieren manipular, yo te doy buenos consejos).

Si cocinan con mascarilla no lo ingiero.

Sin embargo yo prefiero lo que diga el ingeniero, e impedir que el cocinero tosa y tosa en el puchero, que un microbio que sea fiero en mi plato no lo quiero, mientras tanto que el rapero vaya al cole hasta febrero, que el marmitón al salero, con mascarilla primero.

Soy agua y bebo agua, 
Me cuido porque me quiero.

No, no eres agua, en serio. Los comerciales con Bruce Lee no son fuente de información, por más fan que sea uno. Es una pena, porque mucho se resolvería jalando la cadena. Pero ya que tal es imposible, Nacho de mis entretelas, que no sabes hacer el do con un canuto, si quieres cuidarte deberías leer más.

Prefiero tomar semillas a pastillas, 
Cambio el Prozac por unas zapatillas. 
Y tiro millas. 

Más allá de la rima forzadilla, las semillas son alimentos y formas de reproducción vegetal, mientras que las pastillas suelen incluir principios activos para combatir enfermedades o síntomas de trastornos y afecciones variados. No son comparables. Y eso sí: cuando te pases tirando millas por el Tercer Mundo (la zona pobre, no la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que es cosmopolita y quite trendy) a ver si tienes el descaro de darles unas semillas a niños con oncocercosis o filiarasis por loa loa en lugar de las vitales pastillas de ivermectina, que es producida no por una planta, sino por una actinobacteria (aquí te dejo el enlace de Google). Si no sabes qué es el loa loa, otro enlace a ver si te ubicas. De Albacete a la realidad en dos enlaces.

El tal  Nach en el programa, que seguirá accesible en línea por tiempo
indefinido en la web de RTVE, lo que no se resuelve con un "Disculpa".
El programa

Y es que éste es el punto (hay más letra, y varias versiones de la opera magna ésta, producto que se vende en varias presentaciones): detrás de estos rollos chachiguay, presuntamente progres, falsamente "rebeldes", ecobionaturales y altamente engañosos está la convicción de Nach y de quienes lo han invitado a denigrar la ciencia en televisión de que el conocimiento es dudoso, que no importa lo que se sepa, que puedes decir lo que quieras (Donald Trump rapeando, haga usted de cuenta) porque la realidad no existe.

Y lo más triste es la reacción del programa. El entonces director (nos enterábamos ayer que ya había dejado de serlo por causas no explicitadas) tuiteó defendiendo su decisión personal de llevar a Nach a interpretar tal pieza, mientras que "el equipo del programa", más o menos cuenta que "Nosotros asumimos como propio el error y entendemos claramente el enfado de la comunidad científica".

A medias bien. Porque el problema no es el enfado de la comunidad científica. Por mucho cariño que les tenga yo a tantos excelentes investigadores españoles que son amigos, que se enfaden me importa poco. Lo importante es la causa de su enfado, es decir, lo grave que es que con dinero público y fingiendo que se divulga ciencia se mande un mensaje tan a contrapelo.

Y allí es donde la situación empeora, porque después de hacer como si asumieran el error, los productores sacan el cuerpo: "Criticar es muy fácil, y asumimos el error, que es nuestro. Pero nos gustaría que se nos valorara por el conjunto de esfuerzo, de una manera objetiva".

Y no. Que criticar sea fácil o difícil es irrelevante, gente de "Estudio Brainstorm", lo que es relevante es si la crítica es precisa o no, si se refiere a un hecho demostrable o no. Y lo de "valorar el conjunto del esfuerzo" sí que es muy fácil porque rehuye la verdadera responsabilidad.

Ya se dijo cuando la divulgación científica en la televisión española era rehén de los negocios y devaneos del señor Punset, del que también se pedía que no se notaran sus delirios de llamar "ciencia" a los embustes de Uri Geller y a sus entrevistas a insignes charlatanes y timadores de tres al cuarto, porque "importa el conjunto", asunto que reseñamos ampliamente aquí: "Si uno no es riguroso siempre, no es fiable nunca".

La productora dijo no estar de acuerdo con las opiniones de Nach. Pero lo que vemos arriba no son "opiniones" como serían "Bach es mejor que Mozart" o "El Málaga tiene mejor defensa que el Barça". Lo que ha expresado Nach son mentiras claramente demostrables, distorsiones de la realidad objetiva que conocemos con razonable certeza. "Yo creo que estoy comiendo transgénicos" es una opinión, desinformada y todo, donde está el derecho a la subjetividad y la tontería. "Todo es transgénico en la dieta occidental", en cambio, es una afirmación objetiva que o es cierta o es mentira. Y si es mentira no se trata de "disentir de su opinión", sino de denunciar su embuste.

Y esto no es pedirle a nadie que sea perfecto, sino que cuando meta la pata lo corrija y además de hacer el humilde asumiendo un error para luego restarle importancia, haga llegar al público de manera firme su retractación y revisión de lo publicado. Es decir, que subsane el desaguisado por rigor y para ganarse la fiabilidad: cuando me equivoco rectifico, no hago como el defensa que comete una falta del tamaño de la Torre Eiffel y levanta las manos con gesto de sorpresa diciéndole al árbitro "¿Yoooooo?"

De nada sirve emitir por televisión a todo un país -y más allá- una patochada colosal que luego queda en Internet hasta a saber cuándo para luego disculparse en un blog que, lo saben, no va a llegar a ese mismo público. Así no se arregla nada.

Y el público, finalmente, es el que paga. Con su dinero y con su credibilidad. Es al público al que le faltan Nach y Estudio Brainstorm con su promoción de asuntos que no son cosa de opiniones, sino mentiras mondas y lirondas.

Con lo cual esto viene siendo, ya no en sátira, sino con toda seriedad, a la mierda tus pruebas.

junio 20, 2017

Por una izquierda racional y razonable

Desde hoy en librerías:



Una crítica a esa izquierda new age de terapias alternativas y pensamiento místico que parece estar cada vez más en boga

Mauricio-José Schwarz arremete en este libro contra las nuevas tendencias de cierto pensamiento progresista, y se pregunta cómo es posible que un sector de la izquierda política se haya apartado tanto del camino de la razón y el conocimiento que le dieron origen en el siglo xviii, como para asumir la visión mística del new age, el rechazo a la ciencia, el relativismo posmoderno, las teorías de la conspiración más descabelladas (muchas de ellas nacidas en la derecha) y otras creencias y prácticas extravagantes.

La izquierda feng-shui hace un recorrido histórico por los caminos que van desde la Ilustración y la revolución francesa hasta los conceptos de postverdad y «hechos alternativos», y se detiene en algunas de las creencias comunes de esta «izquierda esotérica» enfrentadas al conocimiento científico, los hechos y los datos. Desde su propia postura de izquierda, exhibe los peligros y problemas que conllevan la confianza en supuestas terapias alternativas, la lucha contra la medicina y las vacunas, el movimiento antitransgénicos y creencias como la de los chemtrails, los Illuminati y la quimiofobia.